QUERIDA JANE AUSTEN: TE ODIO.

Jueves 15 de Abril del 2021.

Querida Jane Austen:

Te odio. No me malinterpretes, oh querida Jane, pues te admiro demasiado, sin embargo me has hecho odiarte mucho a pesar de que te amo. En verdad, no creas que mi odio está injustificado, pues también te odio por amarte. Simplemente me has hecho tocar el cielo mientras mi existencia se vuelve miserable, me has generado deseos que no podré saciar, y tu escritura es tan perfecta que me has hecho, además, repudiar cualquier escrito que no sea de tu autoría.
            Pero éstas, querida Jane, no son todas las razones que tengo para explicar o justificar éstos sentimientos que tengo hacia tu persona, pues además puedo adjuntar el crimen de ser terriblemente irónica, y además, burlarte con tanta gracia que bastarían seis lecturas de tus novelas  (por cada una) para comprender las burlas y mofas que haces hacia la sociedad de tu época. Esto a su vez ha generado que me quedara sin ojos leyendo y releyendo cada una de las novelas que en  mi poder tengo, tan solo para poder comprender el contexto de la burla y luego otras 20 para identificar la burla de nuevo.
            Pero en parte es también por mi deficiencia en mi comprensión lectora, así que no puedo hacerte totalmente responsable de ése crimen. Sin embargo, tampoco te liberas de éste cargo.
            Supongo que entonces que querrías que me explique, así que continuaré. Bien tu sabes, querida Jane, que tu fuerte era el romance cómo tema. Y  has generado grandes historias que enloquecen a las personas lectoras de tus obras, deseando tener lo que sucede, y también fue mi caso, pero esto en vez de hacerme sensible y perfeccionista al buscar mi Sr. Knightley, mi Edward Ferrars o Sr. Darcy, me hizo sumamente deseosa de que las personas quienes se topaban en el camino de mi vida cumplieran con casi todos estos parámetros, y cada vez que ellos no hacían algo o no prestaban su persona para éste tipo de atenciones, al no saciar mis deseos, dejaba de relacionarme con ellos de varias formas. Te acuso, querida Jane, de haberme vuelto exigente, y ahora, por estas causas, ya no he vuelto a disfrutar de las situaciones que antes solía gustosa realizarlas. Me has hecho generar estándares tan altos que son incapaces de ser cubiertos por cualquier hombre o mujer en mi círculo de conocidos incluso, por lo que me tienes descontenta en el mundo real que me tengo que refugiar en los mundos ficticios que ingeniaste hace más de 200 años.
            Y tocando el tema de mi línea anterior, te adjunto la acusación de mantenerme prisionera tuya, encerrada en una jaula de papel y tinta con perspectiva hacia el mundo real, con llave la cual tu eres su guardiana y con una situación tan precaria en la vida a la cual si tú me dejas libre, yo no querría volver a salir de la jaula. Tus libros me han lanzado éste encantamiento que me mantiene cautiva del mundo exterior, aunque… resguardada. Y esto me lleva a pensar que en tus libros me he resguardado de las mundanales situaciones de la vida y entonces  esta jaula de papel y tinta se convierte en un dormitorio o estancia a cual me protege del frío, hambre y lluvia que es el mundo exterior y que me alimenta con cada palabra cómo entrada, plato fuerte y postre, y nutre mi alma.
            Entonces, viéndolo en retrospectiva también me has protegido del romance, o más bien, del mal romance, del romance tóxico que gobierna las mentes de ésta sociedad moderna y práctica. Y al yo enamorarme de los personajes varones y generando deseos de estar que llene esos estándares, me proteges de cualquier mal hombre que no me comprenda o sea educado, de cualquier mala experiencia, y me das a entender que no debo de conformarme con las migajas de amor que estas personas me han dado y me estás dando el parámetro de lo que yo merezco.
            Reflexionando también lo de tu escritura, puede que exageré pero en el hecho de que no quiero leer a nadie más, y es verdad, pero porque me he cerrado tanto que no quisiera explorar más tipos de escritura que no fueran la tuya.
            Mi querida Jane, inicié ésta carta sumamente disgustada pero con el transcurso de ella me he dado cuenta de que no tienes cabida en éstas acusaciones. Por lo que puedo decirte que  he de absolverte de todos los cargos hechos al principio de esta misiva.
            Espero me disculpes o sepas brindarme tu perdón por pensar que eras culpable de la mayoría de ellos; antes de hacer algo pensaré y reflexionaré sobre lo que creo y lo que es, pero déjame recordarte que eres grande escritora y me has protegido. Te admiro demasiado.

Sinceramente,

Helena.

Fotografía de Jorge Romero

Jorge Romero

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