“Achihualoqui”- La globalización de ideas en torno a la sexualidad.

Jurado Saldaña Edmi Jimena


Si tuviera que comparar a la globalización con algo tangible diría que es un fluido: vivo, expansivo, dinámico, enérgico, audaz, inteligente y muy ambicioso. Un fluido que permea gradualmente en los territorios y todos los elementos que lo componen: las personas, el medio ambiente y los ecosistemas, la economía, la política y la cultura. La globalización está tan arraigada a nuestras vidas -porque es parte de ella-, que es casi imposible apartar algo de sus entrañas.

Este texto tiene por objetivo mostrar la influencia que ha tenido la globalización tanto en México como en el mundo en torno a la sexualidad y la forma en la que la expresamos y vivimos; y con ello más que señalar los cánceres o males que puede generar, se pretende mostrar que la globalización al ser un proceso tan expansivo, multidimensional y multiescalar, es también una oportunidad enorme, liberadora y con mucho potencial para atender mitos y tabúes que frenan a nuestra sociedad.

En términos generales la globalización se puede entender como un proceso del sistema internacional actual que busca la integración del mundo y de los distintos actores, factores y escalas que lo conforman. Las características fundamentales de este proceso son la construcción de un estado de interdependencia complejo donde los procesos particulares, ya sean de carácter económico, político o sociocultural interactúan con procesos transnacionales (Morales, 2000).

La modernidad es intrínsecamente globalizadora (Giddens, 1999) y esto ha provocado que las ideas y posturas de lugares muy apartados o muy próximos poco a poco vayan permeando en distintos ámbitos de nuestra vida, incluso en los que consideraríamos más íntimos o privados, uno de estos es la sexualidad.

La sexualidad es un aspecto humano que no podemos apartar jamás de nosotros; abarca el sexo, las identidades y los roles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. La sexualidad se vive y se expresa a través de nuestros pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones interpersonales (UNESCO, et al. 2018).

Dado que la sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras e instituciones sociales el impacto que tiene el entorno sobre las personas es muy grande, y bajo el entendido de que todos nuestros espacios han sido alcanzados por la globalización en sus diferentes presentaciones -económica, política, social y cultural-, la globalización se vuelve un determinante externo sobre la forma en que una persona vive, expresa y disfruta -o no- su sexualidad.

Achihualoqui significa “prohibido” en lengua náhuatl y este trabajo lleva ese nombre porque en México hablar de sexualidad aún parece ser un tema indebido u oscuro, pues a pesar de los distintos esfuerzos que se han implementado, aún prevalece esta relación hostil y pecaminosa con nuestro cuerpo, misma que fue importada e impuesta por otra cultura y otra religión durante la conquista española del siglo XVI.

La conquista de México fue un periodo caracterizado, entre tanto, por tener intensos flujos de personas, mercancías y capital entre dos territorios apartados, pero la realidad es que no solo se importaban o exportaban bienes tangibles, también se importaban -o imponían- ideas y pensamientos que fueron forjando la idiosincracia del mexicano; y entre estas ideas están las relacionadas a la sexualidad.

Resulta sorprendente, pero para los pueblos indígenas no existía ningún “mal” o “pecado” en el disfrute de la sexualidad: ellos conocían el sexo, el placer y promovían el autoconocimiento (figura 1). No obstante, durante la conquista las prácticas sexuales de los indígenas fueron mal calificadas y acusadas por los conquistadores como un fuerte ataque a la moral cristiana y eso concluyó en que esa relación respetuosa con nuestra sexualidad se desmoronara (Fayanas, 2017).


Figura 1. Sexualidad prehispánica Fuente: Nueva Tribuna

Sin embargo, la relación sana con nuestra sexualidad y con nuestro cuerpo se ha ido recuperando en nuestra y en otras culturas gracias a la globalización, las instituciones internacionales y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s).

Las principales formas en las que la globalización ha sido una aliada para mejorar la sexualidad a nivel mundial son: la difusión de información, la orientación y recomendaciones que instituciones y organismos internacionales dan a la comunidad global, la mundialización de la educación sexual, y las facilidades derivadas de las interconexiones entre países y regiones del mundo que fungen como un acicate para algunos movimientos sociales.

Difusión de información

La información sobre sexualidad cada vez es más accesible para la población en general, especialmente para los grupos jóvenes y esto no solo se debe a la implementación de programas y políticas públicas enfocadas en esto, sino a la mayor cantidad de medios y canales para su difusión, así como el grado de apertura que tienen para tratar estos temas, como los libros de texto educativos (figura 2), los programas televisivos y de radio, las caricaturas, las redes sociales, el internet y otros tantos medios de comunicación que permiten la llamada sociedad de la información. Esta situación ha hecho que tengamos acceso a información de forma rápida, sencilla y sin censura. La globalización nos hace más libres de vivir y disfrutar nuestros cuerpos.

Figura 2. Libros de Educación Sexual en México. Fuente: BSC Noticias.

Orientación y recomendaciones de instituciones y organismos internacionales

A nivel mundial existen distintas organizaciones y entidades especializadas en materia de sexualidad, como la UNESCO que desde hace ya bastantes años comenzó a desarrollar programas de educación sexual que difunde y promueve en las escuelas de los países pertenecientes a la ONU, como el programa de Educación Sexual Integral del 2008 (UNESCO, 2018). También existe la Asociación Mundial de Sexología (WAS) la cual celebra congresos mundiales donde se comparten ideas y estrategias para hacer de la sexualidad un aspecto importante de nuestras vidas. De hecho en uno de estos congresos, específicamente en el XIII Congreso Mundial de Sexología, celebrado en 1997 en Valencia, España, se formuló la Declaración Universal de los Derechos Sexuales, el cual es el máximo documento en esta materia (Gutierrez, 2008).

Mundialización de la educación sexual

La educación sexual es el proceso de enseñanza y aprendizaje que versa sobre los aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales de la sexualidad; y su importancia recae en que forma individuos preparados para llevar una vida sana, segura, productiva y satisfactoria; capaces de tomar decisiones sobre su sexualidad y de desenvolverse en un mundo donde existen continuos riesgos para la salud y el bienestar (UNESCO, 2018).

La educación sexual tomó auge en los años 60 del siglo pasado y gracias al fenómeno globalizador de los años 70 y a la difusión de sus ideas y objetivos fue implementada en distintos países con fines utilitarios. Países superpoblados como China, India y Corea del Norte promovieron políticas encaminadas a la planificación familiar y el control de la natalidad (Gutierrez, 2008); y en naciones africanas donde el SIDA representaba un riesgo, se adoptó la educación sexual para informar y promover el uso de métodos anticonceptivos con el fin de evitar enfermedades de transmisión sexual (ETS) y sus complicaciones.

En el caso de México, la educación sexual formal llegó en 1974, cuando nuestro país introdujo por primera vez temas de educación sexual con un enfoque de salud reproductiva en las escuelas de nivel básico y medio superior (esto nos volvió pioneros en América Latina), y en 1982 se vio fortalecido por un fenómeno global: la epidemia de VIH. Por ello fue necesario hacer énfasis en la prevención de ETS y en el uso de preservativos.

Movimientos sociales

La globalización ha brindado facilidades derivadas de las interconexiones entre países y regiones del mundo a los movimientos sociales que cuestionan los constructos arcaicos en torno a la sexualidad y que buscan el libre ejercicio de los derechos sexuales de todas las personas y la emancipación de grupos que históricamente han sido relegados. Ejemplos de estos movimientos son el feminista y el de la comunidad LGBTTTIQ+.

El movimiento feminista, por ejemplo, favorecido por la globalización ha expandido su lucha e ideología por todo el mundo, pues a pesar de que tuvo su origen hace ya más de 200 años en Europa occidental (Ordoñez, 2019), se ha fortalecido y actualmente es un movimiento con presencia en decenas de paises, incluyendo a México, que esta reinvindicando y creando un nuevo orden social.

El feminismo, por lo tanto, ha aprovechado las vías y la estructura que supone un mundo globalizado y gracias a esto es que hoy miles de mujeres pueden conectarse y unirse por una misma lucha a pesar de estar en distintos puntos del globo.


La sexualidad ha evolucionado de la mano del ser humano y por lo tanto lo ha acompañado en las distintas etapas de la historia, se ha amoldado y expresado según las reglas y las normas sociales del momento, y se ha abordado con la libertad y/o censura que los medios, recursos y vías disponibles lo permiten. Pero, al ser la globalización un proceso de apertura y de integración a nivel mundial, la sexualidad ha encontrado una puerta y los medios propicios para liberarse de una nube pesada y abrumante de prejuicios, miedos, tabúes y falsas creencias. Así es como actualmente el ser humano ha tenido que replantear y cuestionar la forma en que expresa sus identidades y roles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

La globalización es modernizadora y pareciera que no permite que mientras avanza hacia la liberación económica, cultural, social y política, los complejos del ser humano frenen el desarrollo en otros ámbitos. Es decir que, la globalización al tener como motor y como objetivo al ser humano, no puede dejar que sus complejos internos lo limiten o interrumpan. Por ejemplo, la forma en que una mujer vive su sexualidad puede hacer que participe o no en una economía, que comparta o no sus ideas y que impacte o no en el espacio público, y esto sucede porque la sexualidad y la globalización están unidas en un canal de doble vía, juntas se autodeterminan.


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Referencias

Guiddens, A. (1999). Consecuencias de la Modernidad. Madrid:Alianza Editorial. Pp. 15-19 Disponible en: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/zilli_r_cr/capitulo1.pdf

Gutiérrez, C. (2008) Conducta sexual humana. En R.M. Zapata Boluda, (Coord.) Educación para la salud sexual. Almería: Sistemas de oficina de Almería, S.A

Fayanas, E. (22 de Junio, 2017). “La sexualidad en el mundo azteca”. En Nueva Tribuna. Disponible en: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/historia/sexualidad-mundo-azteca/2017062213195714106 8.html

Morales, Isidro. “Globalización y regionalización. Hacia la construcción y gestión de un nuevo orden económico internacional”. En Zidane, Z. (Coord). (2000). Política internacional Contemporánea. México: Trillas. Pp 287.

Ordoñez, J. (4 de septiembre, 2019). “Entre ‘olas’ y diamantina, así ha cambiado el feminismo en México”.           En                                     Milenio.               Disponible                                     en: https://www.milenio.com/cultura/feminismo-en-mexico-como-se-origino-el-movimiento-feminist a

Rodriguez, G, (2004). Treinta años de educación sexual en México. Instituto de Investigaciones Jurídicas: UNAM. Disponible en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3483/3.pdf

UNESCO (15 de febrero, 2018). Por qué es importante la educación integral en sexualidad Disponible en: https://es.unesco.org/news/que-es-importante-educacion-integral-sexualidad

UNESCO, ONU Mujeres, ONUSIDA, OMS, UNFPA, UNICEF. (2018). Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad. Un enfoque basado en la evidencia. Disponible en:

https://www.who.int/reproductivehealth/publications/technical-guidance-sexuality-education/es/

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