Análisis de la Crisis Económica del 2008

¿Culpa de los prestamistas o de los consumidores?

Tizapán Camacho Jesús Emiliano

Hace aproximadamente 13 años ocurrió en Estados Unidos una crisis económica equiparable con la gran depresión de los años treinta. En septiembre de 2008 el mercado  hipotecario de Estados Unidos colapsó: El hundimiento de bancos, bolsas y mercados inmobiliarios, provocó una profunda contracción del crédito, esto trajo consigo una inevitable reducción del empleo y de la inversión internacional, así como una abrupta caída en las tasas de ganancia y un descenso en el comercio global de Europa, Asia y mercados emergentes.

El origen de esta crisis se halla en la incertidumbre que generó el ataque terrorista al pentágono, y a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, las personas y empresas empezaron a ahorrar en caso de una crisis, el bajo consumo empezó a  afectar al sistema financiero estadounidense, por lo que con el objetivo de reactivar el consumo, se redujeron las tasas de interés de 2001 a 2004, siendo los créditos de vivienda los que generaron mayor interés entre las familias.

Los bancos tradicionales o prestamistas eran los encargados de otorgar estos créditos, sin embargo debido a su alta rentabilidad, los bancos de inversión empezaron a comprar las hipotecas que los bancos tradicionales otorgaban a las personas, más una comisión; era un ganar ganar para los bancos tradicionales, es así como estos se convirtieron en intermediarios entre quien solicitaba la hipoteca y los bancos de inversión.

Los bancos de inversión agruparon los créditos hipotecarios en CDO´s Collaterized Debt Obligatión, en español Obligación Colateralizada por Deuda, para venderlos como títulos de alta rentabilidad a la bolsa de valores, estos títulos fueron comprados por bancos, fondos de pensiones, inversionistas y gobiernos extranjeros, quienes obtenían ganancias cuando las personas pagaban a tiempo su crédito hipotecario.

Los bancos intermediarios dejaron de revisar los certificados de ingreso, capacidad de pago e historial crediticio de quien solicitaba una hipoteca, pues al fin y al cabo los bancos de inversión se los compraban, más la comisión. Fue así como miles de personas adquirieron propiedades que excedían su capacidad económica, dichos créditos pasaron a conocerse como Hipotecas Subprime; créditos con alta probabilidad de que no fueran pagados, otorgados con tasas variables es decir, si la tasa de interés disminuye, la cuota a pagar disminuye, pero si la tasa crece, la cuota a pagar aumenta.

Los bancos de inversión metieron hipotecas subprime en los CDO y así lograron considerarse de alta rentabilidad. Las calificadora de riesgo que revisaban los CDO, veían hipotecas con buena rentabilidad de pago, por lo que omitían las hipotecas subprime, dándoles calificaciones AA o AAA (las más altas del mercado), esto atrajo a más inversionistas quienes compraban estos títulos junto con CDS Credit Default Swap – Permutas de Incumplimiento Crediticio, esta era una póliza de aseguramiento trimestral en la que la aseguradora se comprometía a pagar un porcentaje fijo al inversionista en caso de que el CDO cayera, por lo que el inversionista nunca tendría pérdidas.

Hasta aquí todo parece un ganar para todos los agentes involucrados, ninguno visualizó la crisis financiera que se avecinaba. Los especuladores —quienes se anticipan a los hechos que ocurrirán en la bolsa de valores —,  predecían que iba a llegar un punto en que la alta demanda de inmuebles iba a superar la oferta (inflación), y debido a esto el precio de las hipotecas iba a aumentar y las personas no tendrían como pagar. Es por ello que empezaron a comprar CDS, bajo la condición que si los CDO´s se pagaban a tiempo, el especulador tendría que pagar  una prima a la aseguradora o al banco de inversión, pero si los CDO´s se retrasaban o perdían su valor, la aseguradora a banco tendría que pagar el valor de la póliza más un porcentaje de ganancia al especulador.

Tal y como lo preveían los especuladores, en 2004 la Reserva Federal — el banco central de EE.UU. — subió la tasa de interés, por lo que el pago aumentó, las personas dejaron de pagar su hipoteca, por lo que los bancos empezaron a embargar las viviendas, la gente dejó de comprar casas y los bancos de inversión dejaron de percibir ingresos, por lo que tuvieron que pagar CDS a sus inversionistas y a los especuladores, acto que terminó por endeudarlos con todo el mundo.

En 2007 la caída de los CDO´s terminó por afectar directamente a los inversionistas, lo que dio origen a un periodo de recesión. Fue el 15 de septiembre de 2008 que se declaró por fin un estado de crisis económica, cuando Lehman Brothers, —el cuarto banco de inversión más grande de EE.UU —, se declaró en quiebra. Un día antes, Merrill Lyuch — el tercer banco más grande de EE.UU — fue comprado por el Bank of America, tras quedar en bancarrota. Millones de personas se quedaron sin hogar, los inversionistas, bancos tradicionales  y aseguradoras quedaron en ruina. Los únicos ganadores fueron los especuladores, que después del quiebre de los bancos, vendieron los CDS a un costo más alto del que fueron adquiridos. 

La crisis financiera de 2008 es así el resultado de una combinación de diversos elementos, entre los que se encuentran el exceso de gasto y endeudamiento, estimulado por bajas tasas de interés, así como la toma de mayores riesgo por parte de los inversionistas a través de “novedosos” instrumentos financieros, todo esto facilitado por la excesiva liquidez en los mercados de las grandes economías como Reino Unido, China y Japón. Pero también es consecuencia de fallas en la regulación y supervisión del sistema financiero, que llevaron a un crecimiento exponencial de las operaciones “over the counter”, causando una burbuja financiera, y expusieron al sistema financiero a un riesgo sistémico considerable.

Una “burbuja financiera” es el fenómeno mediante el cual algo sube de precio de forma acelerada y llega a niveles absurdos sin que aparentemente los que lo compran se den cuenta de ello. En otras palabras, lo que ocurrió en 2008 tuvo su origen en una burbuja, casi invisible en los bienes raíces. Las casas subieron de precio de forma muy acelerada, las instituciones financieras otorgaron créditos sin revisar la capacidad de pago de sus clientes, más allá de lo lógico, pero nadie parecía percibirlo. Cuando los precios de los inmuebles regresaron a su nivel, hubieron grandes pérdidas: los bancos habían financiado compras a precios muy elevados, que simplemente ya no existían; las personas ya no podían pagar; las instituciones financieras que habían cubierto a los bancos no tenían fondos suficientes, y todo fue una tragedia. Todos los casos de burbujas tienen detrás un exceso de dinero disponible. Sea porque hay un enriquecimiento general o porque la tasa de interés es muy baja. En ambos casos empieza a sobrar dinero.

Las instituciones financieras como los deudores hipotecarios buscaron lo que más les convenía. Los bancos trataban de ganar dinero otorgando créditos sin mirar más allá del nombre del cliente, y los deudores veían una oportunidad de hacer crecer su patrimonio por medio de dichas hipotecas, sin necesidad de comprobar su liquidez, sin trabas.

Como podemos observar las personas “escogen a menudo la opción más fácil sobre la que es más adecuada” , en esto se basa la “Teoría del Empujón”, de Richard Thaler, teoría la cual lo condujo a ganar el Nobel de Economía en 2017.

La falta de tiempo  para pensar, la costumbre o una mala toma de decisiones hacen que, aunque no se nos presente un análisis de datos y hechos, es probable que sigamos escogiendo lo más sencillo sobre lo más adecuado, una hamburguesa sobre una ensalada. La Teoría del Empujón toma en cuenta esto colocando por ejemplo la comida saludable en el estante del supermercado que queda a la altura de la vista de los clientes. Esto “empuja” a las personas a comprarlo por hacerlo más fácil, y en consecuencia incrementa las ventas.

La crisis financiera, que posteriormente se convirtió en crisis económica, originada en Estados Unidos, específicamente en el mercado hipotecario, condujo a una contracción económica mundial, que  afectó en gran medida a las economías de mercados emergentes como la de México. 

Esto me hace preguntarme ¿Cómo podemos enfrentar un problema de esta magnitud, una economía más pequeña y abierta frente a una gigantesca economía como lo es la de cualquier potencia? ¿Deberíamos seguir dependiendo directamente de otras economías, principalmente de Estados Unidos? Yo creo que a mediano plazo esta dependencia seguirá siendo significativa, pero es fundamental crear fuentes internas de crecimiento y desarrollo, para lograr cierta estabilidad e independencia económica. Es importante llevar a cabo políticas públicas y económicas que propicien este desarrollo y que contrarresten, o al menos en parte, los efectos negativos de los fenómenos externos. Para esto requerimos tener un gobierno sólido e instituciones de finanzas públicas sanas, así como una estabilidad financiera que nos permita usar la política monetaria en pro del bienestar y desarrollo de nuestro país. 

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Referencias

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